—¡Muchas gracias, señor! —exclamó un jovencito de cabello rizado, antes de salir de la tienda de dulces.
Óliver comenzó a caminar por la banqueta, tratando de no chocar con las personas a su alrededor.
—¡Muchas gracias, señor! —exclamó un jovencito de cabello rizado, antes de salir de la tienda de dulces.
Óliver comenzó a caminar por la banqueta, tratando de no chocar con las personas a su alrededor.